2016 - Statement 
Mi padre fue siempre el hombre detrás del lente. Así que, la cámara fue como un mito intocable para mí. Recuerdo que tendría 18 años cuando tomé mi primera foto: una silla descolgada que daba la impresión de que el objeto y la realidad podían ser un espejismo, construcciones irreales pero vitales.

La imagen en la cámara se me volvio a través del tiempo accionares pasajeros que aparecen y desaparecen en cualquier instante. Fantasmas, cuerpos vivos, latentes y fugaces. Narraciones del deseo individual por corromper el espacio colectivo: catástrofes venideras que señalan lo frágil de nosotros mismos.

Son las mismas catástrofes que veía mi padre cuando construía miles de cruces sin sentido, una tras de otra.  Un tipo de construcción que parecía un acertijo en búsqueda de crear otro mundo. Pequeños mundos de respuestas contenidas en el silencio. Accionares políticos a través de mundos que cuestionan el presente.





2015 - Statement
Recuerdo pequeña, cajas amontonadas esperando un día ser abiertas. Recuerdo a mi padre construir miles de cruces sin sentido, una tras otra. Estas acumulaciones eran para mi un tipo de construcción que sólo él podía entender, acertijos que parecían crear otro mundo, todo lo ocultaba creando una acumulación de objetos que se resistían a ser olvidados.

Estas construcciones las empecé a percibir en las arquitecturas olvidadas de una ciudad, dentro de fábricas industriales y/o en los panales de abejas de los centros apícolas. Generando preguntas sobre cómo la acumulación puede volverse no sólo un problema individual sino un fenómeno colectivo.

De esta manera mis inquietudes plantean temas donde los comportamientos sociales puedan afectar la arquitectura: transformándola, deconstruyendola y mutandola dependiendo del contexto para crear nuevos ensayos arquitectónicos. He generado relación entre la levedad de la fotografía y el peso de la escultura. Sin embargo, la misma construcción colectiva me ha llegado a re-evaluar la idea de obra de arte más allá de la representación, acercandome al campo de las acciones colectivas.





2014 - Statement 
Las estructuras y construcciones que habitan mi cotidianidad son panoramas incompletos de miles de historias. La historia como la conocemos es tan solo la primera capa de la realidad. Las estructuras rígidas que caen dentro de las urbes se enfrentan a la memoria, mutandola con lo imaginario de lo que se quiere que sea.

Aunque las puertas estén siempre abiertas, la libertad seguirá siendo una utopía. Esta falacia en la que vivo se asemeja al hundimiento y represión que han de sentir los muertos ante un ataúd. Aún así, me levanto y actúo de manera tan vacía pero tan esclava a la vez. Vislumbro estructuras rígidas que me hacen percibir la cantidad y la acumulación como si fundamentara la existencia mía, la de todos, la de esta sociedad; y sin embargo, siguo estando solo. Tal vez una cuarta dimensión haga falta para enfrentar esta hipótesis: sobre la libertad que han sentir los sujetos.

Y en el silencio, la resistencia se rige como último aliento de supervivencia. Despojándose de todo peso, como si su existencia se debiera a los más leves actos de muertes cotidianas. Una y otra vez las metáforas de resistencia y poder se trazan sobre la luz y la oscuridad como fronteras latentes y temporales. Y sin embargo, este cuerpo tan insignificante, tan común como lo son todos, quiere por última vez adquirir su estatus, el estatus donde lo insignificante adquiere valor. Esta vez tiene voz en el silencio, no me he ido, puedo verme, no he desaparecido, sólo he reencarnado.